Saunas Harvia, una sensación de Bienestar.

Logramos la armonía perfecta entre la mente y nuestro cuerpo.

Nuestra marca, Saunas Harvia, no es solo una marca de saunas. Sus más de 60 años de historia como fabricante de saunas y su experiencia dentro del sector, le garantizan un uso auténtico y confortable de todos nuestros productos.

Harvia combina los componentes de Bienestar que nos ofrece la naturaleza como la madera, las piedras y el agua para ofrecerle una manera sana y natural de recuperarse y relajarse después de un día intenso de trabajo.  Seguro que encontrará la sauna que desea en nuestra amplia gama de productos.

¿Qué es una sauna?

El término “sauna” es una palabra de origen finlandés y corresponde a un baño de vapor o de sudoración que se realiza en un recinto cerrado de madera calentado convenientemente por una estufa eléctrica o de leña. La sauna finlandesa o sauna seca, a diferencia de los baños turcos, funcionan con una temperatura entre 80-90 ºC y una humedad relativa nunca superior al 20%. El aire además debe permanecer suficientemente seco para permitir evaporar continuamente el sudor abundante que desprenda el cuerpo. Por lo general, cuando realizamos un baño de sauna completo efectuamos un primer calentamiento del cuerpo, al cual le sucede, en una segunda fase, un enfriamiento deliberadamente provocado. Los pulmones se enfriarán más rápidamente en contacto con el aire libre y la piel lo hará por medio de un baño de agua fría.

Beneficios de la sauna.

El primer beneficio de un baño de sauna es el de la transpiración, gracias a la cual conseguiremos una desintoxicación y una limpieza más profunda de toda la piel. La apertura de los poros de la piel, la hidroforesis, provoca la expulsión de las toxinas, eliminándolas por completo. Posteriormente se pondrá en marcha una adaptación del sistema cardiovascular. El corazón, al adaptarse a la vasodilatación trabajará a un ritmo más fuerte de lo normal provocando una “gimnasia cardíaca” muy positiva, favoreciendo la circulación, el riego sanguíneo y la regeneración de las células, los efecto del calor sobre las terminaciones nerviosas ralentizará los impulsos sensitivos provocando importantes efectos anti estrés y de relajación. Por otro lado, el calor es un excelente anti-inflamatorio que combinado con aceites de acción terapéutica (menta, abedul, eucalipto,…) actuará con una función fluidificante muy positiva para los bronquios y el resto del sistema respiratorio. Además de aliviar el dolor y molestias articulares, le ayudará a reducir la celulítis, mejorar las contracturas, lesiones musculares y un sinfín de ventajas más.

Uso de la sauna.

Tomar un baño de sauna significa “calentarse” y “enfriarse” de forma alterna (por lo menos dos o tres veces). Antes de entrar en la sauna no haga excesos con los alimentos, deje que transcurra como mínimo una hora desde la última comida para que el proceso digestivo esté en un estado adecuado. No se debe consumir alcohol ni antes ni durante el uso de la sauna.

Por motivos de higiene se considera una buena costumbre tomar una ducha con agua templada antes del baño de sauna y acceder a la sauna con una piel limpia para posteriormente secarse, una piel seca transpira más rápidamente bajo los efectos del calor.

Entre en la cabina relajado, sin prisas, asegúrese que la temperatura de la sauna sea la adecuada, entre 80 y 90ºC. Por higiene y evitar quemaduras ponga una toalla en los bancos. Es aconsejable situarse en los bancos superiores o si lo prefiere empezar en el inferior unos pocos minutos para aclimatarse y empezar a sudar para ascender posteriormente. Túmbese, para que todo el cuerpo esté a la misma temperatura. El límite de la fase de calentamiento se consigue cuando el cuerpo está suficientemente caliente y siente la necesidad de refrigerarse, no hace falta considerar si se ha transpirado o no lo suficiente. Por esta razón se considera un período de tiempo óptimo de permanencia en la cabina de la sauna de entre 8 y 12 minutos con un máximo de 15 minutos. Reincorpórese lentamente para adaptarse de nuevo a la posición vertical.

Al salir de la cabina le sugerimos permanecer unos minutos tranquilamente en el exterior para aclimatar y enfriar las vías respiratorias. Dúchase con agua fría, empezando por los pies para aumentar la circulación sanguínea. Descanse relajado durante 15 minutos y, si lo desea, puede repetir una segunda sesión, sin embargo, le recordamos que no es aconsejable tomar más de 2 sesiones por día y no más de 3 durante la semana.

Una vez acabada la sesión espere a dejar de transpirar para volverse a vestir, descanse, tome sorbos de agua, algún refresco o bebida isotónica para hidratarse, sin prisas.

Las saunas son, en líneas generales, muy positivas, pero hable con su médico si sufre de hipertensión, cardiopatías o está usted embarazada para valorar la situación antes de disfrutar de un baño de sauna.